Cualquiera que siga de cerca el tema del sargazo conoce la magnitud del problema que afecta a las costas de Florida, México, Belice, los países del Caribe y hasta la costa norte de Brasil, una amplia región que Thalasso denomina la “zona”. El problema ha ido creciendo durante los últimos quince años, convirtiéndose en un importante desafío ambiental y económico desde 2018, y desde entonces ha seguido causando graves impactos en toda la región.
Resolver la proliferación de esta invasión oceánica está fuera del alcance de Thalasso. Encontrar formas de transformar este recurso desaprovechado en “oro azul”, sí lo está. Muchas empresas ya trabajan en este ámbito y están logrando avances comerciales con productos especializados. La competencia es bienvenida, ya que la magnitud del problema supera con creces la capacidad actual del mercado para aprovechar el sargazo. Thalasso desarrolla su propia estrategia empresarial basada en la transformación del sargazo.
Mientras avanzamos en el diseño, la investigación y el desarrollo de productos, también colaboramos con distintos gobiernos en iniciativas destinadas a crear una industria de exportación sólida y sostenible en toda la zona. En este ámbito, nuestro enfoque se centra en la visión de conjunto y en la estrategia necesaria para que la industria tenga éxito desde el principio.
A lo largo de este trabajo hemos identificado numerosos desafíos y obstáculos que son exclusivos del sargazo. Uno de ellos es el transporte a largas distancias, debido a la fragilidad del sargazo una vez recolectado. Otro está relacionado con la logística de la recolección y la cosecha en un entorno que, en gran medida, carece de regulaciones claras.
La protección de los ecosistemas marinos, tanto costeros como mar adentro, representa otro desafío importante. Sin una regulación lógica pero rigurosa, existe el riesgo de que las actividades de recolección sean llevadas a cabo por operadores sin interés en aplicar prácticas ambientalmente responsables. Las propias regulaciones también se están convirtiendo en un reto, ya que los diferentes intereses nacionales están generando un entorno fragmentado de permisos para operadores que, en última instancia, necesitan acceso a un mercado que abarca toda la zona, y no únicamente playas o países individuales.
También están cobrando importancia los aspectos relacionados con la salud y la manipulación del sargazo, así como la sorprendente ausencia de estándares internacionales sobre la pureza de los productos derivados en relación con el arsénico, los metales pesados y otros contaminantes. Esta lista no es exhaustiva, pero ilustra el tipo de cuestiones que deben resolverse antes de que pueda consolidarse una industria del sargazo verdaderamente viable.
No será ingeniería… ¡pero para Thalasso es igual de apasionante!


