Cada año, millones de toneladas de sargazo llegan a las costas del Caribe, afectando las playas, el turismo, la pesca, las comunidades costeras y la infraestructura pública.
La pregunta más común suele ser: ¿Por qué no construir una gran planta centralizada de procesamiento?
Gran parte de la respuesta es la logística.
El sargazo no llega a un solo lugar. Se distribuye a lo largo de cientos de islas y miles de kilómetros de costa, a menudo en volúmenes impredecibles. Con un modelo de procesamiento centralizado, la biomasa aún tendría que transportarse desde innumerables puntos de recolección hasta una única instalación, lo que requeriría una infraestructura que simplemente no existe en gran parte de la región.
Y la logística es solo una parte del panorama. Las grandes instalaciones centralizadas también requieren una inversión significativa, largos procesos de permisos y años de construcción antes de que el procesamiento pueda siquiera comenzar.
Por eso hemos elegido un enfoque diferente.
En Thalasso estamos desarrollando biorrefinerías modulares que pueden instalarse cerca de donde se recoge el sargazo. A medida que aumentan las necesidades de procesamiento, se pueden añadir módulos adicionales en lugar de construir instalaciones completamente nuevas.
Pero la ubicación es solo una parte de la ecuación.
Hoy en día, hoteles, municipios y gobiernos destinan importantes recursos a la gestión del sargazo. Para muchos, se ha convertido en un gasto recurrente que compite con otras prioridades importantes.
Creemos que la clave está en generar suficiente valor a partir de la propia biomasa.
Al producir productos con valor comercial, la viabilidad económica mejora considerablemente. En lugar de que la gestión del sargazo sea únicamente un costo, los actores involucrados tienen la oportunidad de recuperar parte, o incluso la totalidad, de esos costos mediante su participación en la cadena de valor.
Para nosotros, el futuro de la gestión del sargazo no consiste únicamente en retirar biomasa de las playas.
Consiste en construir un modelo económicamente sostenible, escalable y capaz de crear nuevas industrias y empleos en las regiones más afectadas.


